Por: Luis Manuel Hernández G.
Es más importante hacer grandes cosas bien, que pequeñas cosas de manera perfecta.
Cuando estuve al frente de una asociación nacional, muchas de las ideas que se ponían sobre la mesa, como en cualquier empresa, primero debe entender quiénes las criticarán, cómo lo harían y después identificar a quienes las apoyan. Esto no es magia negra ni un secreto reservado para algunos; cualquier líder sabe que, al momento de asumir esa posición, será cuestionado, y que distintos grupos buscarán opacar su luz. Es aquí donde entra el arte del Chief Marketing Officer, cuya labor muchas veces pasa desapercibida.
La persona encargada de marketing dentro de una empresa debe tener la custodia total del cliente. Esto significa que la responsabilidad de muchas decisiones estratégicas se origina en la interacción que los equipos de mercadotecnia tienen con el mercado. Allí es donde el conocimiento de tendencias se articula de manera integral.
Semiconductores: el motor silencioso de la transformación
Pensemos en un ambiente donde, entre la frustración y la incertidumbre, se discuten temas de negocio. Mientras la mayoría adopta la postura de “esperemos a ver qué sucede”, otros deciden arriesgar capital. Las decisiones sobre inversiones físicas frente a las digitales son cada vez más difusas: las primeras ofrecen activos tangibles y las segundas prometen escalabilidad inmediata.
En este escenario destacan los semiconductores para aplicaciones específicas. A diferencia de los genéricos, estos están diseñados para consumir menos energía, genera menos calor, ser más rápidos y más rentables según la actividad donde se empleen. Este sector está transformando la manera en que se venden los productos y se integran las empresas, lo que a su vez está cambiando la naturaleza de los ecosistemas empresariales. Y aunque estos cambios ya están ocurriendo, muchas veces pasan desapercibidos o se confunden con fenómenos menores como el aumento en salarios o la reducción del flujo laboral.
En Tijuana, silenciosamente, se ha creado un modelo en algunas industrias que solo pocos líderes pueden experimentar e interpretar. Mientras algunos insisten en esquemas tradicionales de inversión y atracción, la integración de semiconductores específicos está generando modelos de interpretación del contexto, rompiendo la barrera entre quienes operan algoritmos y quienes los diseñan.
Para ejemplificar: supongamos que una empresa logra un 85% de certeza en su pronóstico de demanda para los siguientes dos años. Aunque a primera vista parece positivo, ese 15% de margen de error a nivel estatal o nacional genera dudas sobre cómo se invierten los recursos. En Baja California, quizá el empleo no crezca de forma acelerada, pero sí lo está haciendo el talento, y lo hace con gran fuerza.

Vocaciones auténticas para un estado resiliente
Cada municipio en Baja California enfrenta el reto no solo de resolver problemas de infraestructura y diseño de modelos de negocio, sino también de atraer talento, definir políticas de inversión y ejecutar las tareas de manera efectiva.
Culturalmente, los países avanzamos hacia una solidaridad de voces, pero corremos el riesgo de alejarnos de la autenticidad de las ideas y de su ejecución. Si queremos prosperar en nuestras vocaciones, no será únicamente con capital interno; este, en gran medida, espera ser complementado con inversión externa. La oferta de Tijuana y su gente es tan auténtica que demanda diferentes puntos de vista y tiempos de ejecución. Y aunque el fortalecimiento de las cadenas de valor está atrayendo nuevas empresas —no solo por la frontera o los pies cuadrados, sino por la calidad de los servicios locales—, debemos considerar que la digitalización y los semiconductores específicos ya permiten que muchos de estos servicios se presten de manera remota.
Los empresarios, líderes y cámaras que han demostrado liderazgo lo han hecho a través de creatividad y ruptura de paradigmas, siempre conociendo a su audiencia. Conocer a la audiencia es muy distinto de simplemente crearla.
Conocer a nuestro estado y reconocer nuestras fortalezas nos debe hacer sólidos para representarnos afuera. Los actores internos y externos siempre serán distintos, y no todos tienen que ser buenos en todo: la clave está en sumar cada talento en el lugar correcto para construir un Baja California cada vez más competitivo y resiliente.