Por: Luis Manuel Hernández G.
Hace varios años, mientras estudiaba, me sumergí en temas de lean management, operaciones y liderazgo. Cuanto más leía, más me daba cuenta de cómo la ignorancia influía en mis decisiones de negocio; no por falta de inteligencia, sino por no poder conectar los puntos. Esa es la magia del aprendizaje: no todos se llevan la misma enseñanza de una misma lección.
Un libro, Learning to See, me ayudó a comprender cómo mapear y analizar lo que ocurría en el piso de producción de una empresa manufacturera, y cómo conectarlo con las finanzas. Esa lección viene a mi mente hoy y plantea una pregunta importante: ¿Realmente vemos lo que tenemos frente a nosotros?
De Negocios Aislados a Pipelines
En los últimos meses, mientras las empresas luchan por mejorar su rentabilidad y comprender sus principales factores de éxito, solemos observar cómo las políticas gubernamentales nos afectan. La verdad es que hay elementos en nuestros negocios que creemos entender, pero pocas veces los vemos como parte de algo más grande.
¿Qué pasaría si comenzáramos a tratar nuestros negocios no como entidades aisladas, sino como parte de un pipeline? Este cambio puede generar nuevas tareas dentro de las organizaciones, pero también brinda seguridad y continuidad, ofreciendo más que un solo producto o servicio.
En Baja California, nuestra fortaleza no radica únicamente en el número de proveedores que tenemos, sino en el pipeline resiliente e interconectado que ha demostrado ser un motor de productividad. Unos cuantos jugadores sólidos han elevado de manera constante la producción del estado. Es momento de que los dueños y consejos directivos empiecen a preguntarse: ¿Cuál es el valor y el perfil del pipeline en el que participamos?

Más Allá de la Mano de Obra Barata: Elevando el Nivel en Baja California
Durante demasiado tiempo, la manufactura en México ha sido catalogada como un “centro de costos”. Algunos consejos de organizaciones sin fines de lucro aún insisten en que la mano de obra barata es el principal atractivo. Pero si seguimos vendiéndonos como “baratos”, solo atraeremos empresas baratas, proveedores baratos y resultados baratos.
Es momento de cambiar el juego. Baja California no se trata de ser barato; se trata de ser costo-efectivo y productivo, con la capacidad de fabricar una amplia gama de productos con estándares de clase mundial. Somos uno de los principales polos en México de capacidades y posibilidades.
El pipeline de Tijuana ha demostrado resiliencia y ofrece a los fabricantes soluciones de time-to-market más rápidas que en muchas otras regiones. Aunque la innovación y la generación de patentes en México suelen verse limitadas por regulaciones, nuestros proveedores en Tijuana y Baja California continúan compitiendo a nivel global, entregando calidad y adaptándose a nuevas demandas del mercado.
Al final del día, nuestros negocios no funcionan gracias a deducciones fiscales, regulaciones u opiniones de líderes. Prosperan porque hacemos bien lo que hacemos, reconociendo los activos que ya tenemos, conectando los puntos y elevando el valor de nuestro pipeline.